Tantas historias para contar, tantos momentos que nos atraviesan la vida, el corazón y el alma.
Con un suspiro inicia Alma un nuevo recorrido en el que espera que sus pasos la guíen por un camino a veces conocido y otras veces no tanto, confiando en su instinto, en su intuición y en su conexión. Con un libro en sus manos, un café recién hecho y sus pensamientos, se sienta en el balcón a contemplar la hermosura del cielo que la acompaña; ese mismo cielo que ha mirado tantas veces entre las miles de preguntas que la habitan. Pero ya no es el mismo cielo: es un cielo más azul. El día inicia con la tranquilidad de un buen descanso y el augurio de un día que, aunque desconoce lo que le deparará, sabe que cuenta con lo necesario para afrontarlo. Se tiene a ella, a su familia, a sus amigas y amigos que son cómplices de vida y compañeros. Hoy sus ojos contemplan la inmensidad que tienen enfrente. Habita su momento en el presente y comprende que cada conversación, cada abrazo, la compañía correcta y la llamada oportuna son un regalo de vida.
Alma está conectada con su presente: con el olor del café recién hecho, con la sensación que recorre su cuerpo al abrir el libro y, con su aroma, recordar la última historia que leyó en él, esa que logró que su piel se erizara y sus lágrimas brotaran. Le encanta leer porque, a través de esas páginas, recorre mundos, crea personajes y su imaginación puede volar con la libertad de un ave que sabe que puede hacerlo tranquila, porque las condiciones son favorables.
Alma ama los momentos de tranquilidad que le otorga la lectura y por eso elige muy bien los autores que permitirá llegar a su momento feliz. Cualquier lugar es propicio para leer y por eso siempre la acompaña un libro, físico o digital; su diadema, que le sirve de escudo para evitar interrupciones. Las personas se preguntarán cómo lee y escucha música, y la verdad es que Alma se conecta con la lectura a través de todos los sentidos y logra que la música sea una danza entre sus pensamientos y la lectura, y al mismo tiempo la protege del ruidoso caos del mundo exterior. Ese mundo que, cuando está en su balcón, es ajeno.
Su casa es su lugar seguro, ese lugar en el que cada espacio cuenta una historia, donde crea, sueña, ríe, duerme, ama y es amada. Esa puerta que se abre y ese hogar que la espera en los días grises y también en los coloridos; ese rinconcito lleno de libros y esa habitación que escucha sus pensamientos cuando ya descansa.
Dónde habita Alma es un espacio para caminar lo sensible, un paso a la vez. Mile Jurado
Comentarios
Publicar un comentario