“La mayor riqueza es contentarse con poco, y eso se
aprende en la soledad.” — Séneca, Cartas a Lucilio
¿Qué es la soledad?
El concepto soledad está cargado de diferentes connotaciones.
Comúnmente se asocia con esos momentos en los que nos encontramos habitando un
espacio con nosotros mismos y nuestros pensamientos, para algunas personas el
solo hecho de imaginarlo les genera temor. Sin embargo, cuántas veces nos hemos
sentido solos sin realmente estarlo, estando rodeados de muchas personas alrededor
con una sensación inmensa de soledad, ante la imposibilidad de entablar una conversación
genuina con alguien, que alguien te mire a los ojos y pueda comprender que están
apagados, tristes, o alegres, cuántas veces nos hemos sentido solos en una mesa
donde cada integrante tiene su atención centrada en el celular y poco o nada en
el momento presente.
Desde muy pequeña recuerdo que le temía a la soledad, a la
impotencia de necesitar ayuda y no tener a quién recurrir, crecí y me convertí
en una mujer muy independiente, creo que no por elección sino por obligación,
sin embargo, hoy lo veo de una manera diferente he aprendido a que me guste
estar sola, algo a lo que hace unos años también temía y llenaba mi agenda de
compromisos, o si estaba en mi casa, siempre tenía algo que me distrajera de mi
diálogo interno, música, una película, una serie o el scroll infinito en el
celular. Hoy, unos cuantos años después, amo la calma de mi apartamento: llegar
de trabajar y tener 3 gatos sentados a mi lado mientras leo, también amo tener
pareja y tener amigas con las que compartir la vida, así siento que la vida se
alimenta desde diferentes frentes.
Hoy respiro profundo y recuerdo uno de mis temores más
grandes antes de separarme, en mi mente rondaba la pregunta ¿y si me quedo
sola? Hoy ya no tengo ese temor, porque aprendí que realmente nunca estoy
totalmente sola, puedo tener una cita conmigo y disfrutar de una deliciosa
comida, un libro, o una película. Aprendí lo importante que es mirarme al
espejo y reconocer que como todos los seres humanos tengo luces y sombras y que
gracias a ellas soy lo que soy y ya eso me hace muy valiosa.
Para aprender a escucharnos se requiere de silencio, de
soledad, y conversaciones incómodas con nosotros mismos, existen muchos cursos
de comunicación, de cómo brindar una devolución efectiva a los demás, sin embargo,
poca información se encuentra para aprender a conversar con uno, aprender a escuchar esa
voz que siempre te acompaña; y que en ocasiones puede ser el juez más
implacable, en algunos momentos me pregunto, ¿por qué soy tan fuerte conmigo,
le diría lo mismo a una persona que amo? Y la respuesta rotunda en NO, entonces
¿por qué tenemos tanta paciencia y comprensión para los demás y tan poco con
nosotros mismos?
Cómo cultivar la compasión con nosotros mismos, para
reconocernos que lo estamos haciendo de la mejor manera y que si nos miramos
con amor y nos tomamos de la mano a nosotros mismos seguramente lo haremos mucho
mejor.
A lo largo de la vida nos enseñan a amar al prójimo como a sí
mismo, y procurar que el otro esté bien, pero poco nos enseñan a procurar
nosotros estar bien para poder cuidar al otro con el mismo cuidado que nos damos,
amarnos a nosotros para poder amar y recibir amor, de lo contrario ¿cómo puedo
dar algo que no tengo? O ¿cómo recibir algo que no sé cómo se siente? La
pregunta interesante que surge acá ¿Cómo aprendimos amar y a recibir amor?
Amarse es un recorrido para el que poco se nos prepara desde
la familia y en la educación, en mi caso no recuerdo ninguna materia en el
colegio que me ensañara amarme tal cuál como era, por el contrario, era la competencia
al mejor promedio, al más inteligente o la más bonita, siempre alguien de afuera
tiene eso que yo quiero, y desde allí se refuerza esa creencia de que algo
falta para estar bien.
Mi eterna curiosidad me ha permitido leer y aprender
continuamente, me encanta crear, aprender, reírme, conectar con lo que hago y
reconozco que aún me pregunto por qué cerré mis alas por tanto tiempo, aún en
algunos momentos me cuesta un poco volar libremente y elijo encoger hombros
para poder respirar y no luchar si considero que en ese momento no es el
apropiado aún para hacerlo, es en esos momentos donde elijo tomar una pausa,
volver a mi para comprender por qué algunos temas me cuestan más que
otros.
La pregunta filosófica más importante: ¿Quién soy cuando
estoy sola? ¿Cómo me comporto cuando nadie me ve? Cuando no soy mi profesión,
mi cargo, la novia, la ex, la hija, la amiga, ¿qué queda cuando se apagan las
luces? Quedo yo, con mis pensamientos, ilusiones, temores, metas y confieso que
en algún momento era un poco abrumante, ese momento en el que cerraba los ojos
y no estaba más que conmigo en mi habitación, aprender a vivir sola, a comenzar
a conocerme y reconstruirme ha sido un proceso que ha valido totalmente la
pena.
Por momentos de la vida me he sentido perdida y he contado
con diferentes personas que fueron luz en una inmensa oscuridad, la vida me ha
rodeado de seres humanos maravillosos, que me abrazan en los momentos en los
que más frágil me he sentido, estoy aprendiendo a pedir ayuda y amarme en mi
fragilidad, en mi sombra y curiosamente eso llenó de luz mi vida, reafirmó las
personas que quiero tener a mi lado en esos momentos de tormenta donde caminar
duele, respirar se dificulta y el camino no es claro, porque las lágrimas no te
permiten ver, y como una hermosa coincidencia van llegando otras que suman a
cada paso y eligen caminar conmigo.
En algunos momentos siento tranquilidad en mi soledad,
aunque me da temor sentirlo, estoy acostumbrada a luchar, a estar en tensión, a
no dormir bien, a que la ansiedad sea el temporizador de mis pasos, que a veces
eran rápidos y sin rumbo, y hoy que son lentos y vividos de verdad, siento que
realmente estoy viviendo. La vida no es perfecta y sería aburrida si lo fuera,
creo que precisamente hoy eso es lo que me permite respirar profundo para
aceptar el caos y poder navegar en él sin hundirme en el intento.
Hoy mi definición de felicidad es la posibilidad de la pausa
para disfrutar de momentos de conexión conmigo y con los otros, cada vez que me
permito disfrutar de cada momento me doy cuenta de que ser feliz es finalmente
una decisión, que no quiere decir que sea fácil que hay días que la vida pesa y
la sonrisa se apaga. Es un trabajo consciente y constante, hoy para mí la
felicidad se traduce en tranquilidad y quizás por eso amo tanto las personas
que me la brindan, esas personas que en una hora de almuerzo nos reímos a
carcajadas por temas que a nadie más contaremos por temor a ser juzgadas, esas
personas que no necesitan competir conmigo porque aprendieron que hay demasiado
espacio para brillar todos y que mi luz se hace más fuerte si me uno a personas
que también irradian luz.
Amo reírme, ser genuina, ser reservada cuando el momento lo
requiere, llorar cuando algo duele y sentir angustia sin perder mi esencia, en
este camino de vida hoy me siento afortunada de contar con personas que me
escuchan, amigas que lloran conmigo porque mi dolor les duele, personas en las
que puedo confiar cuando quiero tirar la toalla, un abrazo genuino que me hace
sentir segura, sentir felicidad cuando me encuentro con alguien después de mucho tiempo y un
amor bonito hacia mí misma que me impulsa y con quien puedo ser simplemente yo.
“Gabriel Rolón en su libro. La felicidad, habla de un concepto
que me encantó y es la 'faltacidad'” me gustó ese abordaje ya que finalmente
somos seres en falta, cada momento nos recuerda que para ser completamente
perfecto falta algo o alguien, y aprender a ser felices aún reconociendo que la
completud no es propia de nuestra condición humana, es un reto, asumir que la
soledad en sí mismo no es ausencia de personas a tu alrededor sino ausencia de
ti mismo y que si ya te ensimismas demasiado te pierdes de lo maravilloso de
coincidir con otros seres humanos que te nutren de experiencias, conocimientos,
risas y cuidados.
La vida no es siempre eso que soñamos, sin embargo, nos da
todos los días una nueva oportunidad de transitarla con todo lo que llevamos,
sueños, desilusiones, alegrías, lágrimas, todo para poder habitarnos a nosotros
mismos con mayor amor y así habitar con los demás cuidando su esencia sin abandonar
la nuestra.
Habitarse un paso a la vez - Sandra Jurado
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Transformar el miedo en calma y la soledad en compañía de uno mismo. ♥️
ResponderBorrarHermoso escrito!
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