La vida es un viaje de aprendizaje, donde cada día nos brinda la oportunidad de reflexionar, agradecer y seguir construyendo nuestros sueños.
Desde pequeña he sentido una profunda admiración por la magia del amanecer y el atardecer. La calma que irradia este momento del día me ha generado interés e inquietud, ya que me recuerda que, así como el día inicia, también termina con el paso del tiempo. Cada atardecer es un espectáculo único, un lienzo donde el sol se despide, pintando el cielo con colores vibrantes que nos invitan a reflexionar. Simboliza no solo el cierre de un ciclo, sino también la promesa de nuevas oportunidades al amanecer del día siguiente.
En la vida sucede lo mismo, cada día es una nueva oportunidad para comenzar de nuevo y, al final, reflexionar sobre lo que dejamos de bonito en nuestro camino. Preguntarse: ¿Fuiste la razón por la que alguien sonrió, se sintió apreciado, reflexionó? ¿O, por el contrario, la razón por la que alguien se sintió disminuido, criticado, subvalorado? Hacer esa introspección cada día es como esa hermosa oportunidad de disfrutar en calma de un atardecer para así seguir con firmeza el camino y elegir conscientemente si cada paso nos acerca o nos aleja de esos sueños que cada uno guarda en un lugar especial.
¿Cómo soñar con los pies en la tierra?, hace muchos años adopté una frase que me acompaña constantemente, en esos momentos donde me siento a reflexionar sobre lo que me pasa o sobre algo que deseo y es "debes mirar hacia arriba para soñar y también mirar hacia abajo para agradecer” con ese pensamiento recibo y agradezco todo lo que la vida me entrega, comprendiendo que siempre existirán más anhelos por cumplir y que lo que yo hoy poseo y he logrado alguien más lo sueña y anhela.
Hoy reconozco y agradezco que muchas de las cosas que me he propuesto, con esfuerzo, constancia y paciencia, van llegando. Hoy siento que soy muy feliz, siento que paso a paso voy aprendiendo a navegar con mayor tranquilidad la vida, avanzando con pasos firmes y seguros, otros con temor, y siempre muy bien apalancada de quienes me rodean, hoy la ruta de mis sueños la trazo a través de esos proyectos que llegan para llenarme de ilusión y retan mi alma para lograrlos.
Ver la vida con ojos de aprendizaje me ha permitido cuestionar algunas cosas que sumado a un deseo constante de aprender, nutren mi mente día a día, y para aprender no solo necesito libros, podcast o un docente, existen muchas conversaciones que me enseñan demasiado, aprendo de cada momento y cada paso dado.
Hoy miro a mi alrededor y solo puedo sentir gratitud por todo lo que he logrado. Los últimos dos años han sido de los más retadores y de mayor aprendizaje. Hoy me siento orgullosa de mí, de mi camino, de mi historia y de cada paso dado que me llevó a ser lo que hoy soy.
Tengo demasiado por agradecer, también tengo proyectos y anhelos, de los cuales si llegan seré muy feliz y si no igual seguiré siendo feliz, hoy al tener la oportunidad de ver un hermoso atardecer entre risas, abrazos y aprendizajes, siento como si no necesitara más, tengo salud, mis papás con vida, amigos con los que compartir risas, llanto y felicidad, una pareja que es un regalo de vida, que me acompaña, me inspira, me llena de amor, profesionalmente voy logrando mis metas, realmente siento que es más lo que tengo por agradecer que lo que tengo por pedir, hoy respiro profundo y siento que tengo la tranquilidad que tanto busqué. Esa misma que años atrás sentía que era una utopía, que era difícil encontrarla, y a la que poco a poco voy llegando, sumando lecturas de autores como Gabriel Roldón, Efrén Martínez, Marian Rojas Estapé y Joan Garriga, Borja Villaseca, entre otros.
Ha sido un proceso de días fáciles y otros no tanto, aún me duelen algunas situaciones que llevo años trabajando en terapia, aún lloro en la ducha mientras el agua recorre mi cuerpo al no comprender por qué me sigue doliendo. Hace unos años decidí que mi propósito fundamental era conocerme, perdonarme y darme eso que a mi niña le dolía, poder darle la tranquilidad de decirle “ahora hay una adulta a cargo”
Hoy comprendo que la vida está hecha de momentos: unos alegres, otros tristes, algunos de rabia y seguramente algunos otros de impotencia, sin embargo, si logro comprender que cada momento es temporal, los viviré con mayor tranquilidad para dejar de luchar y agradecer más.
Al mirar mi historia comprendo que vivir con ansiedad me enseñó a valorar más la tranquilidad, la depresión me recordó que debo vivir la tristeza cuando llega, que ser frágil está bien para así valorar más los momentos de alegría, la soledad me enseño a valorar mi compañía y aún más a valorar cuando alguien elige compartir su tiempo conmigo.
La música me enseñó que la melodía es una combinación perfecta de sonidos y silencios en armonía con el tiempo. Que el ritmo se siente mejor cuándo más tranquilo estás y no cuándo te presionas tanto que quieres acelerar el proceso, y en ese afán dejas de disfrutar el momento mágico en el que con tus manos das vida a una mezcla de sonidos que transmiten incluso sin palabras, una crisis de gastritis me enseñó a valorar la maravillosa posibilidad de alimentarme bien sin que me doliera el estómago, una afección en los pulmones cuando me contagie con COVID, me recordó lo valioso que es respirar profundo sin dificultad, una lesión de rodilla, me recordó lo importante de caminar sin inconvenientes.
Cada caída me ha dolido. Hubo momentos en los que respirar bien ya era una victoria. Cada día en que decidí levantarme y no permitir que el dolor me frenará. En aquellos momentos, mientras vivía estas y otras situaciones, no entendía bien lo que pasaba y me preguntaba ¿Por qué me pasa esto a mí? Luego de mucho luchar con lo que sentía, y lo que estaba viviendo, cambié las preguntas: ¿Qué estoy eligiendo para que este sea el resultado?, ¿Qué acciones debo emprender para tener otros resultados?
Hoy mi propósito es disfrutar de cada momento, amarme y aceptarme como soy, con mis luces y sombras para poder amar bonito a mi pareja, a mis papás y a mis amigos, estoy segura de que si establezco los hábitos correctos estos harán que cada acción sume a esos propósitos.
Con el pasar del tiempo comprendí que no bastaba con realizar un mapa de sueños y ponerlo visible, no era suficiente solo con declararlo o ponerlo de fondo de pantalla del celular, realmente la vida es el mapa, y los sueños se convierten en ese destino al cual llegar a través la ruta que trazamos día a día, lo verdaderamente importante es elegir muy bien a qué dedicar nuestra energía y tiempo, ya que la calidad de nuestras decisiones marcará que nos enfoquemos o nos perdamos, dando vueltas en círculo sobre el mismo camino, esperando llegar a un destino diferente.
Escucha más tu corazón y tu intuición. Yo he aprendido hacerlo, al principio me costaba y con el paso de los años he aprendido a conectar con ella, es una especie de conexión interna qué puede marcar el camino, sin embargo, es importante también aprender a distinguir cuándo es intuición o no, para no perderte de situaciones o personas por las razones equivocadas. Confiar en la intuición es confiar en la capacidad de observación de la situación, del entorno, de la coherencia de la vida. Ya lo decía, Bert Hellinger “La intuición sólo actúa cuando se mira hacia la solución”
Cada atardecer, al contemplar el horizonte, me recuerda que la vida es un viaje que vale la pena celebrar, lleno de magia, desafíos y oportunidades. Y así, continuo avanzando, dejando que cada día sea una nueva página en esta hermosa historia que sigo escribiendo.
Finalmente, cada experiencia vivida y cada decisión tomada han contribuido a trazar mi propio mapa de sueños. He aprendido que los sueños no son solo metas a alcanzar, sino el motor que impulsa cada paso que doy. Escucho mi corazón, me conecto con mi intuición y busco crear un espacio en mi vida lleno de amor, gratitud y aprendizajes. Un paso a la vez, un día a la vez
Sandra Jurado @unpasoalavez.sj
Qué bonito leer esta forma de ver la vida, donde cada día es una oportunidad para aprender, agradecer y seguir construyendo nuestros sueños. Gracias por compartir estas palabras tan llenas de sentido y reflexión.
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