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"La verdadera riqueza no se mide en dinero, sino en momentos."
Creo que en ocasiones olvidamos lo efímera que es la vida, vivimos ignorando nuestra única certeza, y es que somos temporales, nos olvidamos de nosotros, posponemos sueños para después, a veces siento que somos maratonistas de la productividad, esa sensación de necesitar hacer algo con el tiempo como aprender, leer, hacer ejercicio y trabajar, tanto así que olvidamos que descansar es muy necesario también para estar en plenitud.
¿En qué momento estar cansados se volvió lo normal?
¿De quién o cómo aprendimos qué es el éxito?
A veces me pregunto quién es más exitoso, el que tiene tiempo libre para hacer lo que ama y disfruta o quién tiene muchas ocupaciones tantas que en ocasiones no tiene tiempo ni para hacer la pausa del mediodía en tranquilidad, porque el celular suena a cada momento, vivimos en la sociedad del cansancio, se normalizó no tener tiempo, es más algunas personas con orgullo dicen, no tengo tiempo para hacer algo porque trabajo mucho, no disfruto mi casa porque trabajo mucho para poder tenerla bonita, ¿Qué sentido tiene?, ¿En qué momento la vida se redujo a cumplir un ciclo de productividad? ¿Cómo lograr el equilibrio entre lo laboral y lo personal?
Confieso que me gusta trabajar, me gusta resolver temas, gestionar procesos y sentir que mi conocimiento es útil, sin embargo, también me gusta hacer otras cosas, leer, escuchar música, practicar deporte, aprender a tocar un instrumento, compartir con mi pareja y mi familia tiempo de calidad, descansar y por supuesto escribir, es un reto conciliar tantos temas en 24 horas, teniendo en cuenta que dormir mínimo 7 horas se volvió una de mis metas, descansar para poder estar más activa al día siguiente.
He sentido el agotamiento de largas jornadas de trabajo, en algún momento de mi vida, cuando inicié mi ejercicio profesional normalicé trabajar demasiadas horas, entregada en totalidad a una labor, sacrifiqué espacios para compartir en familia, horas de descanso, mi alimentación, hasta que el cuerpo pasó factura, sin embargo, en ese momento aún no había comprendido el llamado de atención, viajé estando enferma porque debía ser responsable, desde pequeña me enseñaron, que igual si estaba enferma debía ir a estudiar, esa no era uno excusa para faltar y hoy como adulta lo vivo igual.
Sin embargo, un día esa empresa decidió terminar su relación laboral conmigo por razones que luego agradecí, pues yo no iba a tomar la decisión, disfrutaba lo que hacía, luego de esa experiencia la vida me tenía una sorpresa y fue llegar a una institución que respetaba mi tiempo personal, que solo en momentos específicos se necesitaba ampliar la jornada y aprendí que lo que para mí era lo normal en mi anterior trabajo, no era tan normal, yo en el fondo lo sabía, sin embargo, lo acepté porque quería aprender y fue una gran oportunidad que al día de hoy, me sigue aportando.
Laboralmente, tengo mucho que agradecer, me siento una profesional que aprende constantemente y disfruto de los retos, lograr el equilibrio entre la vida laboral, familiar, de pareja y personal, me ha llevado a valorar mucho más la fragilidad del tiempo, que es algo que no ves, no sientes, no olfateas, y aun así siempre está en movimiento; para mí es muy importante poder ser consciente del buen uso de este recurso, lo que me ha llevado a aprender constantemente mejores maneras para gestionarlo.
Respetar el tiempo en ocasiones es un verdadero reto en un mundo acelerado y caótico, en un mundo donde es normal tener varias reuniones en el mismo horario, donde mi prioridad es más prioridad que la del otro, cómo gestionar efectivamente el tiempo, cómo distribuir nuestro tiempo para lograr todo eso que disfrutamos a plena conciencia, cómo vivir en el presente, sin la añoranza de cuando será mañana o cuándo será sábado, o cuándo serán las vacaciones.
Por qué nos posponemos tanto para después, o por qué dejamos de disfrutar un momento de compartir por estar ya en el futuro, pensando en cuando no se esté con esas personas, que luego cuando estás solo añoras los momentos de compartir, definitivamente somos muy curiosos.
Cómo aprender a aquietar la mente y disfrutar del momento presente, a no normalizar el cansancio, el estrés, el dolor de cabeza.
La fragilidad de la vida se hace presente ante la enfermedad, considerar la posibilidad de que alguien a quien amo ya no esté más en este plano, me hace reflexionar y preguntarme ¿Qué estoy haciendo con mi vida? Siempre he pensado que el ser humano ignora su temporalidad, y por eso dejamos eso de vivir para después: después de las 5:00 pm, después del viernes, después en vacaciones, después cuando tenga todo organizado, después, después, después, siempre tenemos algo para después y no estoy negando la importancia de tener un plan, de organizar las metas, amo tener un plan, sin embargo, creo que en ese plan debe estar incluido disfrutar del presente, ahorrar para después, disfrutando en el momento.
Por qué esperar un diagnóstico para abrazar y disfrutar de la vida, si es lo único que tenemos seguro que algún día vamos a perder, cómo ser más conscientes que eso que pasa a cada segundo es nuestra vida, ignoramos la fragilidad porque quizás nos da miedo reconocerla, sin embargo, en el momento que decidimos mirar la muerte a los ojos ese es el momento en el que de verdad comenzamos a vivir, dejamos de dar algunas luchas que solo nos quitan la tranquilidad y nos suben el cortisol, comenzamos a cuidar nuestra alimentación, nuestro sueño, nuestras finanzas.
Sentir cerca la posibilidad de partir ya sea propia o de alguien cercano, es ese llamado de alerta que nos hace la vida para conectar con ella, para tomar las riendas y hacer de este paso por la vida algo digno de ser vivido y no por los premios, los cargos, lo material, sino por la tranquilidad de estar haciendo lo mejor con cada instante.
Año nuevo, vida nueva, se escucha cada 31 de diciembre a las 12:00 p.m. Dando la bienvenida al primero de enero, sin embargo, cómo tener una vida nueva si se sigue realizando lo mismo, el cambio es un proceso que va mucho más allá de simplemente un cambio de fecha en el calendario.
Con el paso de los días he aprendido que mi nueva vida comienza cada día que despierto, esa nueva oportunidad que se presenta ante mí al momento de abrir mis ojos, ese nuevo día en el que decido hacer algo con el tiempo en el que estoy consciente, el cierre de año es un momento que algunos genera nostalgia a otros angustia y a unos pocos felicidad por la oportunidad de un nuevo comienzo, porque este año sí, sí haré ejercicio, sí me cuidaré, sí estudiaré, si ahorraré, si seré esto o lo otro, es como si todos esos después tomarán acción mágicamente por el comienzo de un nuevo año.
Cómo aprovechar esa energía con que se inicia un nuevo año, cómo tomar los propósitos y hacerlos realidad, para que al finalizar el año, no sea una lista de sueños viejos tachados como no logrados, cómo dar un sentido a esto que llamamos vida, más allá de los preceptos sociales, conectando con eso que llena de ilusión nuestros segundos.
¿Cómo sumar más momentos a la vida, cómo estar presentes en nuestra propia vida?
Te comparto acciones que he implementado y otras que espero logra este año que inicia:
• Agradecer siempre cuando me despierto. • Llevar un diario, no como un registro simplemente de qué hice, sino un diálogo conmigo, que me permita reflexionar sobre mi día; es una práctica que requiere constancia, no importa si al comienzo lo haces una vez a la semana, poco a poco, un paso a la vez, se va convirtiendo en un hábito. • Ahorrar con un propósito claro, puede ser estudiar, comprar una casa, pagar deudas, invertir, conocer el mundo. • Ser una alumna eterna, ver la vida con ojos de aprendizaje. • Rodearme de personas que suman tranquilidad a mi vida. • Hacer un mapa de sueños y priorizarlos. • Ser organizada con mi economía. • Establecer tiempos para lograr actividades. • Elegir muy bien en que deseo invertir mi tiempo • Dar lo mejor de mí en cada actividad en la que decido invertir mi tiempo
En la mitología griega se habla de Cronos y Kairós, las dimensiones del tiempo, en Cronos está el tiempo cronológico, las horas, días y años que pasan a cada segundo, como un tiempo del que no puedes tomar control para detenerlo, mientras que Kairós sería esa conexión que se da en la que pierdes la noción cronológica del tiempo para conectar con algo más profundo, es la oportunidad de disfrutar del momento presente, como un regalo, una oportunidad de estar en el aquí y en el ahora sin la añoranza de un pasado que ya no está, ni la angustia por un futuro que desconocemos.
Lo único que tenemos a cada momento es el presente que decidimos tomar o no, para construir un pasado al cual mirar con agradecimiento por lo vivido, aceptando mis elecciones de ese momento, asumiendo con la tranquilidad de que estoy colocando lo mejor de mí para que mi futuro sea consecuente con las decisiones de cada momento. Ya lo decía Paul Sartre “Depende exclusivamente de ti darle sentido a tu vida”
Elige bien tus pasos para que te acerquen donde quieres llegar, elige bien la compañía del camino para que los pasos sumen a la meta de cada uno sin desviarse, elige bien los momentos de descanso son también necesarios, un paso a la vez, un día a la vez.
Sandra Jurado- Un paso a la vez
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Excelente reflexión.EsaAccion de escribir diariamente me parece súper importante porque luego lee de nuevo lo escrito y como el momento es diferente es como cambian las percepciones.
ResponderBorrarGracias que buena reflexión.
Gracias a ti por leerme 🥰. Ese ejercicio de volver a leer un tiempo después es muy valioso, como dicen, las percepciones cambian y reconoces todo el recorrido.
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