Al tener la inminente noticia de la muerte de alguien muy importante para mÃ, me preguntó, ¿cuándo alguien muere, a donde va?, al mirar su ataúd y saber qué en él estaba su cuerpo más no ella, sentà una inmensa curiosidad por comprender, por qué me dolÃa tanto su partida, más allá de que sea lo normal cuando alguien cercano parte de este plano, me genera inquietud lo dicotómico del momento al sentir tranquilidad de saber que ya no sufrirá más y al mismo tiempo un nudo en pecho como si te hubieran arrancado algo de raÃz.
He escrito sobre la importancia del tiempo, de disfrutar el momento y agradecer el presente, no aplazar sueños y hacer algo que conecte el corazón y el alma y un dÃa lleno de felicidad y gratitud dio un giro que aunque era un desenlace esperado, rompe con todo lo planeado y descubrà que hasta en ese momento, con todo el dolor que invadÃa cada centÃmetro de mi cuerpo, tenÃa algo por agradecer.
Ese dÃa comprendà que la lucha entre la vida y la muerte es algo que siempre está presente y que poco somos conscientes de ella, en ocasiones siento que vivimos ignorándola hasta que llega el momento de la muerte de alguien cercano y te sacude, te hace un llamado a vivir, pues finalmente la muerte llegará, la luz un dÃa se apagará asà como se apagó la de mi nana.
Ante la noticia de su muerte comienzan a navegar en mi mente muchos y si hubiera… ido más, abrazado más, llamado más, cuidado más y en esos mismos pensamientos me debato a mà misma eso que tanto he trabajado en los últimos años, las cosas son cómo son, esta situación no la puedo cambiar y los hubiera no sirven de nada, solo crean angustia en el alma y en el corazón y comprendo que con su muerte, se fue una parte de mà con ella, sin embargo, también queda esa parte cuidadora que siempre seguirá conmigo, la juguetona, la risueña, la feliz.
Hoy me duele y me cuesta asumir que no volveré a escuchar su voz, que ese abrazo de despedida, esta vez sà fue el último, cómo guardar la sensación, el olor, la mirada, cómo comprender que en mi corazón y en mi memoria será también su última morada, duele profundamente abrir los ojos y sentir dolor en el pecho, una sensación de vacÃo, hoy siento como si algo de mà se fuera con ella, y es asÃ, muere la ahijada, muere la Sandra que llegaba con ilusión a visitarla porque ella me estaba esperando, las charlas, las risas, los abrazos que ya solo estarán en mis recuerdos, definitivamente uno no llora por la pérdida del otro, sino por la pérdida propia, esa parte de uno que sabe que se desvanece con quién ya no estará más fÃsicamente.
Hoy entiendo más que nunca el dejar ir, el vivir en el presente, aceptar la vida con sus circunstancias, ante un acontecimiento tan doloroso se pone a prueba todo lo que he estado estudiando y trabajando, hoy cuando respirar duele, al momento de despertar y ser consciente que es real y que los ojos inmediatamente se llenan de lágrimas, comprendo que el proceso de aceptar comienza precisamente con el hecho de vivir mis emociones, comprender que me duele y transitarlo con amor, seguramente se puede enfrentar mejor, ser más fuerte, estar más tranquila, siempre se puede, sin embargo, hoy acepto que hice lo que pude, bueno lo que elige hacer y vivir este momento en coherencia con lo que sentÃa, me permità llorar, ser frágil, pedir un abrazo a esa persona que me reconforta, estar acompañada de mi familia, me permità vivir el momento y comprendo aún más que al final todo termina siendo elecciones, a quién llamar, con quién compartir mi tiempo, a quién abrazar, a quién extrañar.
Al pensar en la vida y la muerte recuerdo una entrevista que escuché hace mucho donde se realizaba la reflexión sobre un verso del poema Piedra de sol de Octavio Paz, “El olvidado asombro de estar vivos” y firmemente asà lo siento, se nos olvida con demasiada facilidad lo hermoso que es despertar cada dÃa, escuchar la voz de alguien que amas, ese ¿cómo te fue hoy?, y para recordárnoslo, la vida tiene la muerte y ante ella me pregunto, ¿cómo estoy administrando mi vida?, ¿vale la pena mis segundos, minutos, horas, dÃas?, ¿Estoy viviendo realmente?, o simplemente, estoy pasando hojas de un libro que algún dÃa se acabará sin disfrutar la lectura y obteniendo aprendizaje de este camino llamado vida.
Cómo ser conscientes de que cada instante es una hermosa oportunidad de vivir y a su vez de morir un poco, comprender que la vida no es una competencia por tÃtulos, cargos, dinero, la vida es una competencia con la muerte, que finalmente terminará ganando la batalla, solo de mà depende si hago de la vida una historia entretenida para mÃ, una historia en la que cada hoja que se pasa al finalizar del dÃa suma momentos e historias de dÃas con momentos de gratitud inmensa, dÃas con alegrÃa, tristeza, rabia, desilusión, dÃas, dÃas, dÃas, que uno de esos será el último.
Hoy pienso que la muerte tiene mala prensa y finalmente solo hace muy bien su trabajo, ya la tarea es si cada uno hace muy bien el propio, si cada uno vive los dÃas con la constancia de que lo único que pasa con ellos es la vida, corta, larga, nuestra tarea es vivir, simplemente vivir, con la consciencia de que cada momento damos lo mejor de sà mismos, con las herramientas que tenemos.
Mi nana hermosa, gracias por acompañar mi vida, gracias por amarme tanto, te lo dije en vida y lo plasmo hoy. Mi titi, mi nana, mi cómplice de aventuras, desde el egoÃsmo quisiera tenerte para siempre conmigo, sin embargo, sé que fÃsicamente es imposible, más en mi corazón y en mi recuerdo siempre estarás.

Gracias por compartir algo tan intimo y tan sincero.. y es cierto, cuantas veces repetimos la palabra “si hubiera” .. y nos negamos a la acción por pena o el que dirán..
ResponderBorrarGracias Sandra 🫂
Gracias a ti, por leerme y por conectar.
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