Vivimos en un mundo de expectativas, desde pequeños vamos aprendiendo que es eso que se espera de nosotros: cómo ser, qué estudiar, cómo vestirse, cómo hablar, qué bienes materiales tener, qué logros debes alcanzar a cierta edad; algunos desde que nacemos, nuestros padres ya nos tienen algunos sueños planeados, crecemos con el riesgo de perdernos en esos caminos demarcados por otros, en esos sueños que desde pequeños escuchamos.
Ya lo dijo George Carlin: "Ve a la escuela. Estudia. Sácate un título. Consigue un empleo. Firma un contrato indefinido. Trabaja. Produce. Paga impuestos. Cásate. Ten hijos. Pide préstamos. Hipotécate. Escoge entre este producto o este otro. Compra todo lo que puedas. Mira la tele. Sigue la moda. Camina por la acera. Actúa con normalidad. Obedece la ley. Vota cada 4 años. No cuestiones jamás lo que te han dicho que tienes que hacer. Y ahora, repite después de mí: iSoy libre!
Es curioso que desde el colegio sea capaz de construir un proyecto de vida, cuando la vida en sí misma ya debería ser un proyecto, te preguntan desde pequeño ¿qué quieres ser cuando sea grande?, el ser humano y su hermosa manía de estar en el futuro.
En algunas ocasiones cuando los niños dan la respuesta a esa pregunta llena de ilusión y sueños por cumplir, se encuentran ante una respuesta no tan talentosa de esos adultos que los escuchan y ¿cómo culparlos?, quizás en esos momentos con la mirada cargada por los años y quizás las desilusiones, ven en esos niños el potencial de lograr los sueños que ellos no lograron, sin embargo, al mismo tiempo recuerdan el sufrimiento ante algunos sueños no logrados y terminan convirtiéndose en adultos llenos de miedo, llenando de miedo a otros porque quizás no son capaces de luchar por sus sueños.
¿Cuántos sueños nos han limitado o nosotros hemos limitado en otros?
En ocasiones escucho conversaciones donde es más fácil aplastar los sueños del otro que impulsarlo a que los logre, porque ese impulsar también implica el reconocimiento de que si cada uno se centrara en sus sueños, quizás también los lograrían.
En el entorno en el que crecí, lo correcto era obedecer sin preguntar mucho, cumplir con lo esperado, por eso esos adultos que preguntaban que quería ser cuando fuera grande, quizás en el fondo, no les importaba lo que realmente deseaba, sino que fuera lo que ellos esperaban, recuerdo cuando tenía 14 años, estaba construyendo un proyecto de vida, le dije a mi docente de ese momento, que quisiera llegar a grande y solo poder vivir sin tenerme que preocupar tanto por trabajar, pagar cuentas y cumplir con los sueños de otros a lo que me respondieron: igual para eso debes elegir una carrera y trabajar muy duro y quizás algún día logres, ¿quizás?
Los años pasaron y muchos años después me vi siendo profesional, trabajando un montón y pagando cuentas, todo lo contrario a lo que deseaba en mi adolescencia, y eso me generaba un vacío existencial, no lograba conectar con algo que me hiciera feliz, y comprendí, con algo de nostalgia, que quizás no lo lograría; hoy miro hacia atrás y comprendo que no lo entendí en ese momento, quién me lo dijo era profesional, trabajaba duro, tenía todo eso que se supone se debe tener para ser feliz y quizás no lo era. Y aun así, siempre me impulsó, me dijo: “Elige una carrera que te guste, eso es lo realmente importante”, consejo que confirme en cada semestre de la carrera que amé desde el semestre 1.
Tomar una decisión de buscar el propósito de vida requiere de una conexión consigo mismo, de aprender a escucharse, para poder comprender qué es eso que enciende el alma, eso que hace que deseas dedicar tiempo para construirlo y poder conectarte con tu talento, sin perder de vista que tus elecciones, decisiones y acciones se mueven en un mundo donde todo lo que haces tiene una reacción, donde tú eres tú y yo soy yo, buscar ese propósito sin perder de vista las personas que comparten el camino contigo, hace que el recorrido sea más ameno, eres tú en tu esencia y aceptas al otro en la suya, para generar así un encuentro de potenciales que juntos se vuelven exponenciales, la vida es un continuo buscar de propósito, de conexión, de sentido y cuando esa búsqueda se hace rodeada de las personas correctas todo fluye mejor.
Para llegar a esa conexión es importante ser conscientes de que somos el resultado de nuestras elecciones, somos ese ser humano que decidimos ser todos los días, con sus experiencias, su historia, sus temores, sus luchas y sus victorias, de allí la importancia de mirar el pasado para reconocer lo que se ha hecho bien, y qué se podría hacer mejor sin quedarnos allá añorando un pasado que solo existe en nuestra mente, para mí el objetivo de ir al pasado es reconocer que con las herramientas que tenía hice todo de la mejor manera posible con lo que conocía en ese momento, poder agradecer este presente que me enseña cómo ser mejor cada día y paso a paso lograr conectarme con mi aquí y mi ahora.
Disfrutar el momento presente es un proceso que aún me reta, para una mente enseñada a ir a mil por hora, a estar ocupada todo el tiempo y tener respuestas inmediatas, aprender a ir despacio y calmar, no solo el ruido externo, sino el interno, lleva tiempo, y es un paso a la vez, no aprendes a caminar corriendo, no aprendes a leer libros y luego el alfabeto, no aprendes a nadar desde el nivel olímpico, y en lo emocional no es diferente, del carrusel de las emociones se aprende a través de comprender la razón de las reacciones y sus consecuencias, lo importante no es juzgarlas, por el contrario, lo significativo es mirarlas con amor a los ojos, con la apertura de aprender lo que vinieron a enseñarnos y seguir el camino, aprendiendo que yo soy yo y tú eres tú, tus sueños son tuyos y eres el único responsable de hacerlos realidad, con la convicción de que cada paso, cada esfuerzo, suma a la meta final, un paso a la vez.
¿Reconoces eso que hace vibrar tu corazón y tu alma?
Hoy te invito por un momento a cerrar los ojos, para recordar tus sueños de adolescencia y con amor mirar tu pasado, para reconocer todo lo que has logrado y al mismo tiempo mirar al futuro, para comprometerte a dar ese primer paso que te llevara a lograr todos los sueños que aún faltan.
La vida es un momento, un sumar de pasos y recorridos que, al final, se convierten en historias.
¿Qué esperas para ser realmente el protagonista de tu historia?
Sandra Jurado - @unpasoalavez.sj
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Que real y sensato! :)
ResponderBorrarQue rico que ya puedas volar sin limites como el aguila que lo hace libremente🧚♀️
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