En ocasiones me pregunto ¿Por qué doy tanto valor a la mirada del otro? ¿Por qué permito que sus palabras tengan tanto eco que elijo cerrar mis alas? al hacerme estas preguntas comprendo que no es lo que hace o dice el otro lo que me lastima, sino, la importancia que yo le otorgo a esos actos y palabras. Lo he leído y lo he escuchado muchas veces, sin embargo, no es tan sencillo volverlo un mantra de vida, llegar a ese momento en que muchas de las cosas que dicen los demás resbalen por la pendiente jabonosa de la indiferencia es para mí un nivel avanzado de autocontrol y por su puesto de autoconocimiento.
En este momento de la vida, busco encontrar el equilibrio, no es ignorar lo que los demás tienen para decirme, la mirada del otro es importante, siempre estamos en construcción y al ser así, siempre existirán aspectos para mejorar, ahora bien, ¿cómo? ¿Lograrlo sin perder tu esencia y sin hacerte daño en el camino?
A lo largo de la vida he estado rodeado de personas que con amor me dicen qué debo mejorar, otras en ocasiones lanzan comentarios que hieren, y logran que me cuestione algunas cosas. Fue así como hace algunos años, decidí cerrar mis alas, en ese momento, con las herramientas que tenía, opté por escuchar todo lo negativo y aceptar que existía algo que era mejor no mostrar. Hoy miro con amor a mi yo del pasado y comprendo que quizás en ese momento fue más fácil asumir esa posición, caminaba sin avanzar, soñaba sin ilusión, vivía sin vivir, como un pájaro encerrado en una jaula.
Es curioso, no me gusta cuando se priva de la libertad a los pájaros enjaulándolos, me parece un poco triste, y ahora comprendo la razón, ellos son encerrados sin elección y en ocasiones les pueden abrir la puerta de la jaula y no se van, porque no conocen nada más allá, es más si escaparan, no tendrían los recursos para defenderse solos y su destino podría no ser tan bueno como si se quedarán en su jaula con comida y agua.
Fue así como un día comprendí que estaba en una jaula mental, en la que como aquellos pajaritos preferían la seguridad a correr el riesgo de salir y no poder defenderme afuera, hoy pienso que estaba en una posición cómoda, en una comodidad incómoda, sin embargo , siempre he sido inquieta, en mi interior sabía que algo no estaba bien, tenía todo eso que la mayoría define como lo correcto, eso que demarca la sociedad que se debe lograr para ser feliz, para estar bien, sin embargo, yo no estaba bien, en el fondo siento que algo Faltaba y poco a poco, en tiempo terapéutico, fui buscando algunas de esas respuestas a preguntas que, aunque me había realizado muchas veces, prefería ignorar y seguir adelante.
El día que decidí mirarme y reconocer que existía un mundo más allá de mi jaula reflexioné y no fue fácil tomar la decisión de dar el primer paso, sin embargo, un día unas palabras que ya había escuchado muchas veces hicieron eco en mí: “Quién ¿te va a querer?, vos como sos de difícil de amar .” Esas palabras fueron un momento de no retorno en mi vida, no tenía todas las respuestas, es más tenía más preguntas, y con una fuerza que desconocía, tome la decisión de salir de mi jaula y comenzar a aprender a volar sola, con caídas, con tropiezos y con uno que otro raspón.
Con esas palabras abordé varias sesiones de terapia, con la convicción de que el proceso era sanarme y amarme a mí. Lo dicen muchos libros, y también los psicólogos, otra cosa diferente es vivirlo, cambiar el diálogo interno, poder romper ese patrón que desarrollaste desde pequeño para empezar a hablarte con amor, reconociendo quizás que no soy fácil, que soy malgeniada, mala clase, estricta, perfeccionista, un poco desordenada, reservada, indecisa, muy distraída, impaciente y en ocasiones imprudente, pero no soy solo eso, soy muy amorosa con quienes quiero, soy leal con quién lo es conmigo, desde pequeña me ha interesado comprender mejor el ser humano y ese interés lo convertí en mi profesión, soy alegre, me encanta aprender y enseñar, soy soñadora, incondicional con mi familia y amigos soy todo esto y muchas otras cosas que voy descubriendo en este camino llamado vida.
Hoy miro mi pasado para agradecer lo que me enseñó, fue necesario para ser quien soy, miro mi futuro para soñar lo que espero ser y trato de vivir y disfrutar mi presente para hacer lo mejor con él, para vivirlo en el aquí y en el ahora agradeciendo el camino recorrido y con esperanza por el camino que me espera. Amarme, elegirme, valorarme y aceptarme es y esa mi mejor decisión. Un paso a la vez, un día a la vez.
“Aprende a escucharte, avanza a tu ritmo y conéctate contigo para encontrar la energía que te llevará a dar el primer paso.”
Sandra Jurado - @unpasoalavez.sj
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