De la vida aprendí
De la vida aprendí que lo que un día creías que no podías superar, lo superas, que el dolor que sentías que te arrancaba el pecho también se supera, que el temor a enfrentar la vida es el único que te hace fuerte, que el miedo es necesario porque te protege, pero debes tener cuidado para que no te paralice.
En algún momento, por temor a frenar mi vida, por temor al qué dirán, por temor a ser la hija que causaba problemas, por temor a hacerlo diferente, me perdí, hasta que llegó un momento en el que era todo lo que se esperaba de mí, y aun así no me sentía bien, no sentía que fuera coherente conmigo, no sabía internamente realmente quién era o qué esperaba yo de mí.
A golpes emocionales aprendí que solo yo podía tomar decisiones por mí, que iba a doler, que no tendría un plan. Sin embargo, lo había dibujado muchas veces en mi cabeza, y cuando sucedió, para mi sorpresa, fue muy diferente a todas las maneras que había planeado.
De la vida aprendí que esperé mucho tiempo a tener todo bajo control y lo único que hice fue perder el foco y pasar por alto, que lo único que pasaba realmente era mi vida. De la vida aprendí que lo que duele no se ignora, que cuando las palabras que otros te dicen sientes que te lastiman, estas no se deben aceptar simplemente porque crees que quien te las dice tiene el derecho a decirlas y tú no tienes derecho a cuestionarlas.
En un momento de la vida me perdí en las definiciones de los demás, en mi llanto, en los sueños de otros, en el deseo de ser la niña buena…
Me perdí buscando aceptación, pretendiendo que los demás me aceptaran. Me perdí, me dejé de escuchar, me dejé de sentir.
Dejé de escuchar a mi cuerpo que a gritos me pedía que me fuera, me ignoré, me hice a mí misma eso que tanto me dolía cuándo lo hacían los demás conmigo. Dejé de estar para mí, para siempre estar para alguien más. Dejé que los demás tomaran las decisiones por mí. Dejé que los años pasaran simplemente esperando que algún día no despertara. Esperé que algo mágico pasara, cuando realmente yo tenía la varita mágica que estaba escondida en mi corazón para tomar un rumbo diferente. Dejé que mis sueños se perdieran entre tanta soledad y tanto dolor.
Me perdí por tantos años, que cuando decidí mirarme, me sumí en una depresión ante la inminente verdad de no saber quién era, qué me gustaba o qué me hacía feliz. No ha sido un camino fácil, sin embargo, mirar atrás y ver ese momento en el que lloraba desolada, tratando de darle un orden a mi mente, me hace sentir orgullosa de cómo la vida estaba para enseñarme, que dolía, pero me levantaba, me pesaba la vida, pero lo intentaba. Dolía cada paso, pero lo daba, lloraba de angustia, otras veces de soledad, me dormía llorando y despertaba llorando, y dolía más cuando más sola me sentía. Aprendí que el mundo no sabe qué hacer con las personas tristes, que le estorbamos a una sociedad que vive en el ruido, donde los demás también están perdidos en sus propias luchas, distraídos en un partido de fútbol, en cine o comprando compulsivamente cosas que al final del día nos hacen sentir más vacíos.
No todo fue malo, en mi proceso aprendí el valor de los amigos que no me abandonaron, aunque yo sintiera que no tenía a nadie, me abrazaron en mi soledad y me sostuvieron con sus brazos amorosos, diciéndome que todo iba a estar bien.
Así fue como la vida me enseñó que las respuestas las tenía yo, aunque tenía amigos que me acompañaban, era momento de mirar hacia el interior para comprender que el amor estaba en mí, y que, aunque sonara a cliché, debía amarme primero, y así llegaría la persona que encontraría algo digno de amar en mí.
Poco se habla realmente de qué es el amor propio, cómo se siente, cómo se respira, cómo se vive y fue a través de un proceso de autoconocimiento acompañado de buenos profesionales donde pude ir armando un rompecabezas del cual yo tenía todas las piezas; simplemente me faltaba mirarlas con una perspectiva diferente para empezar a encajarlas y construir lo que para mí es amor propio.
Es así como un paso a la vez, poco a poco, se va dando forma a un camino maravilloso de amor propio, de aceptación y de apertura para recibir de la vida todo lo que tiene para entregarte.
Sandra Jurado - @unpasoalavez.sj
😊 Si te gusto esta publicación sígueme en: https://www.instagram.com/unpasoalavez.sj/

Comentarios
Publicar un comentario